Eres el antídoto vital a mi amargura
la misma que derrumbo nuestro edificio
la mujer que ame con total ceguera
y que la tal puta era su oficio
el eco de tu voz retumba en mi corazón
va al compás del decoro de cada traición
las lágrimas pierden en mi la razón
ahogándome en el mar de la perdición
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